La búsqueda interna de lo ético hacia el encuentro con la necesidad de socializarlo.
Introducción
Los densos procesos de comunicación y de desarrollo de la sociedad en el último siglo han desencadenado importantes cambios en el comportamiento y reacciones no sólo en la humanidad en general, sino en nuestra actitud como individuos.
Esto al grado de poner en peligro no sólo el nivel de comunicación y de convivencia con los otros, sino hasta la integridad mínima que como individuos debemos conservar, y que se ha deteriorado considerablemente.
Ante este panorama, los elementos de análisis son muchos, partiendo de que el ser humano es complejo y su comportamiento y conducta no se podrían abordar en su totalidad, muchas disciplinas se han esforzado por explicar el origen de nuestras reacciones y de nuestras respuestas tanto emocionales como cerebrales, y han dicho mucho, sin embargo el comportamiento del ser humano sigue teniendo muchos recovecos que no se han podido descifrar. Sin embargo mucho de lo escrito nos puede llevar a hacer un alto para reflexionar acerca de nuestro actuar y de las consecuencias que esto conlleva.
El ser humano en su afán por obtener el mejor status, que actualmente se ha convertido en una moda, o en una forma de vida; ha tenido que sacrificar ciertos aspectos de su personalidad y de su conducta que son importantes para sí mismo como individuo y como individuo social, para su conformación como ser humano, nos hemos olvidado de actitudes y conductas que nos dignifican y deben formar parte de nosotros.
La inercia del hacer y hacer, en una sociedad que exige respuestas ininterrumpidas en lo laboral, en lo profesional, y en general en lo cotidiano, nos ha llevado a un esquema de egoísmo y de egocentrismo excesivo. La “calidad humana” tan discutida y polemizada en el último siglo ha ido tomando un lugar casi imperceptible en nuestra sociedad, que cada día y de a poco se ha ido perdiendo. El bombardeo social en todos los ámbitos, nos lleva a presionarnos y a no voltear siquiera si alguien muere en la calle, porque tenemos prisa, siempre tenemos prisa, no nos detenemos, no sabemos cómo detenernos.
Si así nos conducimos y vivimos nuestra cotidianidad, entonces cómo podremos voltear a ver a los otros; difícilmente; luego entonces podremos comprenderlos?, me parece que tampoco.
Sin embargo un ejercicio importante que además se convierte en una alternativa para enfrentar toda esta problemática que nos afecta a todos como sociedad, es repensar y repensarnos en varios aspectos, que van desde la autocomprensión, la comprensión hacia los otros, el egocentrismo y la ética.
La comprensión de los otros a partir de la autocomprensión.
Comprender a los otros implica ceder y conceder, dar de mí, sacrificar un poco de mí, entender al otro a pesar de mí, este acto es tan magnánimo, que difícilmente lo ofrecemos, nos cuesta trabajo y se nos dificulta, porque caemos en el egoísmo, y no vemos que si intentáramos comprendernos a nosotros mismos, encontraríamos muchas razones para comprender a los otros.
Si retomamos a Edgar Morin, (1999) cuando se refiere a la comprensión, lo plantea como una paradoja muy peculiar en los seres humanos, es que por un lado estamos invadidos de medios de comunicación que nos permiten resolver y contactar de manera inmediata todo lo que necesitamos, un poco como comprender cualquier cosa, y por el otro, la incomprensión entre los seres humanos es cada vez más grande.
Establece una diferencia prominente entre la comprensión y la comunicación; citando de esta manera dos comprensiones; la intelectual u objetiva y la humana íntersubjetiva.; la primera tiene que ver con la inteligibilidad y requiere de la explicación. En cambio la comprensión humana está por encima de la explicación, tiene que ver con lo que yo veo en el otro de mí; con proyección, con empatía.
El acto de la comprensión se requiere rescatar de manera inmediata en varios ámbitos, en el contexto familiar por ejemplo; pongamos que no es un secreto que la familia en su constitución de origen está en decadencia, podríamos decir que está cambiando, mejor dicho, ya que los personajes no son los mismos, se han transformado, tanto en número de elementos como en la ocupación de los lugares que antes eran inamovibles, así como de los roles que juegan cada uno de los integrantes, y más aún de las relaciones que se suscitan al interior.
Así pues podemos encontrar familias sin padres o sin madres y con abuelos, otras se constituyen sólo de la madre y el hijo, o bien el padre y el hijo. Toda esta transformación requiere en sí misma un acto magnánimo de comprensión humana, que nos permita entender y asumir esta nueva estructura familiar como una consecuencia de la nueva sociedad que tenemos en puerta.
Y si partimos de que la familia es la base de la sociedad, porque representa la institución más inmediata en donde se forma el individuo y adquiere sus principios, valores y hasta su ética, pues indudablemente que este hecho afecta e impacta en todas las relaciones de los individuos, tanto individuales como sociales.
Es necesario que empecemos por nuestra propia familia, que adoptemos otras formas de relacionarnos, que seamos más afectivos, más cercanos, más cálidos, que nos escuchemos, que compartamos espacios donde realmente se conviva, y por qué no, que nos abrazemos, que expresemos a nuestros seres queridos cuanto los amamos. Parece tan simple, y sin embargo logra un gran regocijo y permite transformar nuestra realidad y la de los otros.
Como docentes, que tratemos de discutir e intercambiar impresiones de estos temas con nuestros alumnos y que los invitemos a tocarse por dentro, a tratar de comprenderse y en esta medida de entender a los demás.
El sentido de lo ético
Si hablamos de la comprensión en el ámbito profesional e investigativo, indudablemente que impacta de forma directa nuestro desempeño, es necesario y determinante que la comprensión intelectual se asuma como una disciplina hacia el entender y el compartir con los otros, que nos eduquemos en un esquema de la compresión, que busquemos contrarrestar los obstáculos de la comprensión, que me parece para lograrlo o al menos iniciarnos en esta dinámica es necesario realizar un ejercicio de comprensión hacia nosotros mismos.
Morín 1999; “En realidad, la incomprensión de sí mismo es una fuente muy importante de la incomprensión de los demás. Uno se cubre a sí mismo sus carencias y debilidades, lo que nos vuelve despiadados con las carencias y debilidades de los demás”.
Generalmente o por naturaleza somos demasiado benevolentes con nosotros mismos, nuestro ego es una parte que fácilmente nos hace perder el control y la objetividad y no nos permite ver con claridad y dar el espacio que les corresponde a los demás.
Morin se remite al egocentrismo como un acto de autojustificación y de condena hacia los demás utiliza el término “self-deception” para denominar la traición a sí mismo.
Morín, 1999; La “self deception” es un juego rotativo complejo de mentira, sinceridad, convicción, duplicidad, que nos conduce a percibir de manera peyorativa, las palabras o actos de los demás, a seleccionar lo que es desfavorable a eliminar lo que es favorable, a seleccionar nuestros recuerdos gratificantes, a eliminar o transformar los deshonrosos”.
Podríamos decir que la incomprensión humana se deriva de situaciones como el egocentrismo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Lo que nos lleva a un planteamiento de índole eminentemente social y no sólo individual.
Pero desde lo individual tenemos una gran responsabilidad, que no sólo consiste en realizar un autoexamen o una autocrítica, y enfrentar la incomprensión intelectual y humana, sino seguir en la búsqueda hasta lograr entender la ética de nuestros actos, cómo la sentimos, cómo la vivimos y cómo la compartimos hacia los demás.
Morin 1999; “…La ética de la comprensión nos pide comprender la incomprensión.
La ética de la comprensión pide argumentar y refutar en vez de excomulgar y anatematizar”
De aquí que podemos involucrarnos en el “bien pensar”, que nos permite apropiarnos de lo que hay a nuestro alrededor, de lo simple y de lo complejo, de lo objetivo y de lo subjetivo. Adoptar un pensamiento crítico que nos permita la apertura suficiente o necesaria hacia los demás, con tolerancia y entendimiento hacia el actuar y las ideas de los otros, aún cuando sean contrarias a las nuestras.
Cuando Morin (1999); lo refiere como la ética de la comprensión, y lo dibuja como el arte de vivir que requiere no sólo comprender de manera desinteresada, sino comprender la incomprensión, se complica; porque este planteamiento nos invita mucho a no satanizar los actos de los otros, a no condenarlos, a tener toda la sabiduría, que podemos traducirla en recursos que nos permitan oprimir esos sentimientos mezquinos, logrando así una actitud ética que nos lleve a otro nivel de relaciones con nosotros y con los otros.
Este acto se traduce en una actitud distinta en cualquier espacio donde nos encontremos. Como investigadores o como iniciadores de una actividad tan delicada y compleja, es estrictamente necesario que dejemos la mirada en este aspecto y que tomemos valor y entereza para desarrollarla con dignidad, es lo menos que nos corresponde, porque es una oportunidad maravillosa, a las que no todos tienen acceso, por el simple hecho de formar parte de una comunidad universitaria, de investigación, nos toca responder con compromiso.
Con la fuerza de reconocer en nosotros no sólo nuestros alcances, sino nuestros límites, y desde ahí ver y reconocer en los demás sus propios recursos. Ser capaces de compartir, de intercambiar, de escuchar, de dar crédito a los otros, cuando así se requiera.
Dar la espalda a actos como el plagio académico, con la certeza de que denigra y afecta no sólo nuestra imagen académica, profesional o social, sino al ser humano como tal, dejar bien claro que no es algo simple.
El plagio académico está presente en muchos ámbitos y en muchos niveles, desde los más destacados ejecutivos y funcionarios, hasta los académicos más reconocidos y con un gran prestigio intelectual. Es terrible, ya que esta situación nos lleva a repensar cómo hacer para hacer patente lo delicado que es plagiar a otro o no reconocer sus ideas cuando las citamos.
Es una situación vergonzosa, pero también dolorosa, porque es completamente injusto y frustrante que uno se de cuenta de que ha sido plagiado, entra en un espasmo de impotencia y de coraje. El esfuerzo que cada uno hacemos cuando escribimos algo o hacemos un planteamiento, es el producto de un esfuerzo personal, que además conlleva toda nuestra experiencia y parte de lo que hemos tenido en nuestra vida. Que otro lo copie sin más ni más, no es nada agradable, aún cuando lo haya hecho de “buena fe”.
Rojas Soriano (1992); “Desafortunadamente, muchos profesores no le damos la debida importancia al plagio y solo le llamamos la atención al alumnos que comete este delito. Los docentes debemos hacer que los estudiantes conozcan la gravead de dicho fenómeno a fin de que esta práctica bastante frecuente se destierre poco a poco de nuestro país”.
Pero esto es sólo una de las tantas tareas que quedan por realizar, sin embargo hay que enfrentar y actuar en consecuencia, con la certeza de que juntos podemos avanzar de a poco a nuevas formas de ser y relacionarnos.
Conclusiones
El compromiso es grande, desde nuestra postura de ciudadanos, no podemos ser ciegos ante la terrible circunstancia que nos aqueja, todos tenemos y debemos buscar una alternativa que nos permita contrarrestar la incomprensión humana y todo lo que esto conlleva.
Convertirnos en mejores seres humanos, nos exige búsquedas, cambios en nuestra actitud y en nuestras conductas, asumir el sentido ético de nuestro papel como individuos y como sociedad, contribuye en gran medida a mirarnos, a compartirnos, a escucharnos y a entendernos, todo esto en un mismo sentido, en trabajo de equipo, logrando mejores seres humanos, profesionistas, investigadores o simplemente ciudadanos.
Referencias
Morín, Edgar (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. México: Correo de la UNESCO. Cap. VI y VII
Rojas Soriano, Raúl, (1992) “Formación de investigadores educativos”.
México: Plaza y Valdés. Cap. XVII
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1 comentario:
Lupita, felicitaciones por tu blog, fue un gusto trabajar para ustedes
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